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Reporte de la American Stroke Association:

Saturday, Julio 26, 2014

Beber refrescos de dieta podría elevar probabilidad de eventos vasculares; el sodio eleva riesgo de accidente cardiovascular

LOS ANGELES, 9 de febrero, 2011 — Incluso si usted bebe refrescos de dieta — en lugar del tipo azucarado — todavía podría correr un riesgo mucho más alto de eventos vasculares en comparación con personas que no beben refrescos, de acuerdo a una investigación presentada durante la Conferencia International de 2011 sobre el Accidente Cardiovascular de la American Stroke Association.

En un análisis de 2,564 participantes del Estudio del Norte De Manhattan (NOMAS, por sus siglas en inglés), un gran ensayo multiétnico, las personas que bebían refrescos de dieta cada día tenían un riesgo 61 por ciento más alto de eventos vasculares que los que no consumían refrescos.  

“Si nuestros resultados son confirmados en futuros estudios, esto sugeriría que los refrescos de dieta no son el sustituto óptimo para los refrescos azucarados para protegerse contra problemas vasculares”, dijo Hannah Gardener, Sc.D., autora principal del estudio y epidemióloga en la Escuela Miller de Medicina de la Universidad de Miami. 

En otro estudio con 2,657 participantes, se encontró que un alto consumo de sal, independientemente de la hipertensión que ésta causa, aumentó considerablemente el riesgo de accidente Cardiovascular isquémico (cuando un bloqueo en un vaso sanguíneo interrumpe el flujo de sangre al cerebro).

En el estudio, las personas que consumían más de 4,000 miligramos (mg) por día de sodio tenían más del doble del riesgo de accidente cardiovascular que las que consumían menos de 1,500 mg por día.

Al inicio de ambos estudios, los investigadores evaluaron la dieta usando un cuestionario de frecuencia alimentaria.

El Estudio del Norte De Manhattan es una colaboración de investigadores de la Universidad de Columbia y la Escuela Miller de Medicina de la Universidad de Miami, lanzado en 1993 para examinar la incidencia de accidente Cardiovascular y sus factores de riesgo en una población urbana multiétnica. Un total de 3,298 participantes mayores de 40 años de edad (edad promedio de 69) se inscribieron en el estudio. El 63 por ciento de los participantes eran mujeres, el 21 por ciento eran blancos, 24 por ciento eran afroamericanos, y 53 por ciento eran hispanos.

En el estudio de refrescos, los participantes reportaron sobre el tipo de refrescos que consumían y con qué frecuencia. Con base en esos datos, los participantes fueron agrupados en siete categorías de consumo: ningún consumo de refrescos (menos de un refresco de cualquier tipo por mes); consumo moderado de refrescos azucarados (entre uno por mes y seis por semana), consumo diario de refrescos azucarados (al menos uno por día); consumo moderado de refrescos de dieta; consumo diario de refrescos de dieta; y dos grupos de personas que bebían ambos tipos: consumo moderado de refrescos de dieta y cualquier cantidad de refrescos azucarados, y consumo diario de refrescos de dieta y cualquier cantidad de refrescos azucarados.

Durante un seguimiento promedio de 9.3 años, ocurrieron 559 eventos vasculares, incluyendo accidentes Cardiovascular isquémicos y accidentes Cardiovasculares hemorrágicos. (El accidente Cardiovascular hemorrágico es causado por la ruptura de un vaso sanguíneo en el cerebro.) Los investigadores tomaron en cuenta la edad, género, raza o etnicidad, uso de tabaco, frecuencia de ejercicio, consumo de alcohol, y consumo calórico diario de cada participante. Incluso después del ajuste por el síndrome metabólico, enfermedad vascular periférica y antecedentes de enfermedad coronaria, el riesgo era 48 por ciento mayor. 

En el estudio sobre sodio, se reportaron 187 accidentes cardiovascular es isquémicos durante 9.7 años de seguimiento. El riesgo de accidente cardiovascular, independientemente de hipertensión, aumentó un 16 por ciento por cada 500 mg de sodio consumido por día. Se ajustó para la edad, sexo, raza/etnicidad, nivel de estudios, uso de alcohol, ejercicio, consumo calórico diario, tabaquismo, diabetes, colesterol, hipertensión y antecedentes de enfermedad coronaria.  

Sólo un tercio de los participantes cumplían con las directrices de nutrición para estadounidenses, las cuales recomiendan un consumo diario de sodio de menos de 2,300 mg, o aproximadamente una cucharadita, dijo Gardener. Sólo el 12 por ciento de los sujetos cumplían con la recomendación de la American Heart Association de consumir menos de  1,500 mg al día. El consumo promedio de sodio fue de 3,031 miligramos.

“El mensaje final es que un alto consumo de sodio es un factor de riesgo para el accidente cardiovascular isquémico tanto en personas con hipertensión como en las que no la tienen, lo que subraya la importancia de limitar el consumo de alimentos altos en sodio”, dijo Gardner.

Una de las limitaciones de ambos estudios fue el auto-reporte de de los hábitos de alimentación, dijo Gardener.

En el estudio de refrescos, los investigadores también carecían de datos sobre los tipos de refrescos consumidos, lo que impidió un análisis de sí las variaciones entre las marcas de los refrescos o cambios de coloración podrían haber desempeñado un papel. 

Los coautores del estudio de refrescos son: Tatjana Rundek, M.D., Ph.D.; Clinton Wright, M.D., M.S.; Julio Vieira, B.A.; Mitchell S. Elkind, M.D., M.S.; y Ralph L. Sacco, M.D., M.S.

Los coautores del estudio de sodio son: Rundek; Wright; Norbelina Disla, B.A.; Elkind; y Sacco. Las notas de divulgación de los autores se encuentran en el resumen (abstract).

Ambos estudios fueron patrocinados por el Instituto Nacional de Alteraciones Neurológicas y Accidente cardiovasculares (National Institute of Neurological Disorders and Stroke) el Instituto del Cerebro Evelyn F. McKnight (Evelyn F. McKnight Brain Institute).

 

Last Updated Saturday, Julio 26, 2014 - 12:52 AM.